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México

La estrategia energética de Donald Trump presiona las negociaciones del T-MEC

El presidente estadounidense Donald Trump ha planteado nuevas exigencias sobre el sector energético mexicano, complicando las conversaciones comerciales vigentes.

Redacción Minuto Nacional
Foto: eleconomista.com.mx

La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus posturas en torno a la política energética de México, generando nuevos obstáculos en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este miércoles, fuentes cercanas al proceso confirmaron que la multiplicidad de frentes de negociación abiertos por la Casa Blanca ha trasladado el foco de atención hacia los activos de PEMEX y las regulaciones que rigen las inversiones en hidrocarburos dentro del territorio nacional.

La postura del equipo de campaña de Trump sugiere que Washington buscaría mayores facilidades para la participación de empresas privadas en el sector petrolero mexicano. Esta propuesta, que ha sido señalada como un punto de fricción en la mesa de diálogo, busca modificar el marco operativo actual bajo el cual operan las empresas productivas del Estado mexicano. La Secretaría de Energía y la Secretaría de Relaciones Exteriores mantienen una postura de cautela, analizando el impacto de estas pretensiones sobre la soberanía energética del país.

El incremento en la presión diplomática coincide con un periodo de incertidumbre en el Congreso de la Unión, donde diversas fuerzas políticas han expresado su preocupación por la posible vulneración de los compromisos adquiridos en materia de energía. El equipo negociador mexicano ha reiterado que cualquier modificación a las reglas del juego deberá alinearse con el marco constitucional vigente, evitando comprometer la capacidad de maniobra de las instituciones mexicanas frente a los mercados internacionales.

Analistas en economía señalan que la estrategia de Estados Unidos podría prolongar las mesas de trabajo más allá de los plazos inicialmente previstos. La incertidumbre sobre el alcance de estas exigencias ha generado cautela en el sector financiero, mientras las autoridades mexicanas evalúan las implicaciones de integrar nuevas condiciones energéticas que podrían alterar el equilibrio del tratado comercial regional.

En los próximos días, se espera que la comunicación entre ambos gobiernos se intensifique para definir el alcance real de las demandas estadounidenses. El gobierno mexicano ha insistido en que el diálogo debe mantenerse dentro de un marco de respeto mutuo, priorizando la estabilidad económica frente a las presiones externas que buscan reconfigurar la estructura de la industria petrolera nacional.

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